¿Qué se volcó de tu taza?

 

Vas caminando con una taza de café en la mano y justo pasa alguien que te choca, te golpea el brazo, y vuela todo el café por el aire.

¿Por qué volcaste el café?

“Bueno, porque alguien me empujó”, contestamos.

En realidad, esa no es la respuesta verdadera.

Volcaste el café porque tenías una taza de café en la mano. Si hubieses estado tomando té, habrías volcado el té. Sea lo que fuera que tengas en tu taza es lo que se va a volcar. Es más fácil culpar al otro pero la pregunta correcta es:

¿Qué tengo en mi taza?

Cuando enfrentamos dificultades, ¿qué es lo que se nos vuelca?

Qué bueno sería volcar alegría, gratitud, paz y humildad en vez de enojo, resentimiento, insultos y reacciones negativas. Por el bien de todos.

Es nuestra elección.

Si prestamos atención a nuestras propias reacciones, podemos comprobar que solemos enojarnos si alguien nos golpea sin querer. Si la persona pide disculpas es más fácil decir “no es nada” y seguir nuestro camino como si nada.

Como práctica, es reparador practicar el perdón, el desapego incluso – más allá de cómo reacciona el otro – y tratar de tener siempre paciencia y amabilidad en nuestra taza.

 

Fuente de inspiración: Live Your Legend

Share

Dejar un comentario